sábado, 6 de julio de 2019

Quizás la sincronicidad, definida por Carl G. Jung como la simultaneidad de sucesos vinculados por el sentido pero de manera acausal, quizás una mística invisible que cruzó sus caminos, o tal vez sencillamente ser parte del seno familiar fue el nexo entre estos jóvenes músicos que los llevó a compartir sus talentos en un proyecto sonoro cuyo primer resultado es un disco tan creativo e impecable que trepa los sentidos de los fans de la música de progresión, proyecto que se materializó en un disco que debuta simplemente con el nombre de la banda, “Stratus Luna”, y en esta entrada analizamos los detalles del álbum que hizo su espacio entre mis favoritos del año 2019.


Esta jovencísima banda está conformada por cuatro músicos brasileros, dos de ellos hermanos, un primo de ambos y el hijo del guitarrista de la banda Gong, Fabio Golfetti, su estilo tiene inspiración en el rock progresivo de la década del 70 más vertientes diversas de jazz y rock en fusiones, influencias étnicas y jazzeras como ya fue mencionado siendo los temas de autoría propia en el muy
personal estilo del grupo. 

Eclécticos, sumamente creativos, diversos en cada tramo, rockean, jazzean, fusionan y liberan sonidos bellos, energéticos o de melodías acariciantes, combinadas en sus instrumentaciones con armonías ajustadas y de muy buen gusto, es mi criterio de este extraordinario disco y banda que fue formada hace alrededor de cinco años y está integrada por Giovanni Lenti, batería, Ricardo Santhiago, guitarras, Gabriel Golfetti, bajo, teclados y Gustavo Santhiago, teclados, flauta y sitar. 


El álbum consta de siete tramos, abriendo con un tema donde el órgano, los coros y las atmósferas posteriores presididas por la guitarra desarrollan el bellísimo “Nimue”, “O Centro do Labirinto” justifica el eclecticismo mencionado integrando distintas personalidades sonoras en forma homogénea, “Zarabatana” fusiona en su estilo funky las etnias brasilerasy oriental, india específicamente, en los sonidos del idioma particular que despliega el sitar, bellamente integrado a la guitarra. “Pandas voadores” imprime un estilo francamente jazzero a través de la guitarra y el órgano, luego el piano con la batería, y es de un clasicismo muy sobrio. “Nrem-1” juega con la psicodelia electrónica en un cósmico tramo breve. “Onírica” es rico en texturas sonoras, climáticas en principio a través de la flauta, luego en las guitarras el piano y órgano que lo van llevando a otros planos, hermoso. Cerrando “Efemera”, muy setentoso, de sutilezas jazzeras con un fondo temático en voces y efectos sonoros, derivando en su final en un magnífico instrumental para la conclusión de la obra. 


Finalmente, el artwork es una bella composición estilística, simbólica y acorde, creación de uno de los músicos de la banda, Ricardo Santhiago. Larga vida y prosperidad para esta generación de jóvenes y talentosos músicos, a quienes confiamos mantener vivo el movimiento progresivo del futuro, y tras el saludo vulcano le pongo la tapa a la olla. 


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