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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Da Zai “Shogyoumujou”

Haciendo una revisión de la música editada en el año 2016 y al momento de elegir mis favoritos, si bien escuché discos muy buenos de bandas y músicos consagrados como Opeth, Kansas, Marillion o Neal Morse Band por nombrar sólo algunos, entre los elegidos me gusta hacer lugar especialmente a la música emergente, a lo nuevo, al descubrimiento de las bandas que probablemente serán conocidas y liderarán también los tops de la buena música progresiva del futuro, por esto le dedico esta página a un dúo joven, brasilero, llamado Da Zai, que ha editado un disco maravilloso, “Shogyoumujou” del que vamos a conocer los conceptos y la música.


El escritor japonés Osamu Dazai es la musa inspiradora tanto del nombre de la banda como de la temática de la obra, fue un apreciado novelista moderno del siglo XX, precursor de movimientos literarios de la posguerra en Japón ya que su obra se popularizó al finalizar la Segunda Guerra Mundial, con un estilo de características autobiográficas y marcada rebeldía inconformista, de vida breve e intensa, tumultuosa entre adicciones, tratamientos psiquiátricos e intentos de suicidio. Entre sus obras destacadas se encuentra “Indigno de ser humano” que es el libro inspirador del concepto del disco, obra oscura y existencialista de carácter autobiográfico, que relata la vida de Yozo, un ser con una imagen de encanto carismático conviviendo con un interior desgarrado por la frustración de no poder mostrarse como la persona que es ante un mundo hipócrita que no logra comprender. Osamu Dazai logró equilibrar su trabajo literario cuando se casó, dando un vuelco a su existencia que finalmente quebró trágicamente cuando en la cumbre de su carrera se suicidó con su amante ahogándose en las aguas del canal de un río, a los 39 años de edad.


Da Zai está integrado por Andras Jucksch y Tatsuro Murakami, llevan editados un EP previamente a “Shogyoumujou” -cuya traducción es “la impermanencia de las cosas en el mundo” en un concepto totalmente budista- su segundo trabajo en un estilo que los define como rock progresivo psicodélico, para la ejecución de este proyecto contaron con Pietro Putinatti, batería, Marc Olaf Thiessen en flauta, Samuel Jalowyj, trompeta y Anna Ellendersen, vocalista, producidos por los ya nombrados líderes de la banda Andras Jucksh en bajo, teclados, mellotron y voz y Tatsuro Murakami en guitarras y apoyo vocal.

El álbum es de variados climas en las distintas instancias que relatan musicalmente cada tema, de mucha belleza y homogeneidad sonora en todos sus tramos, la voz de Andras que por su tesitura se enmarca en la categoría de barítono es sumamente expresiva, bella y dúctil, que por momentos me recuerda a David Sylvian por sus matices y tonos, la base de percusiones y bajo es poderosa y se siente al nivel de los muy buenos tramos del resto de los instrumentos, muy ajustados y armónicos todos en una obra emocional, reflexiva y de mucha poesía, presente en los tramos de la flauta y la voz femenina, en un disco que con sólo 39 minutos logra una obra maravillosa y totalmente disfrutable.


“Yozo's burden” con el nombre del protagonista del relato del libro de Osamu Dazai comienza con una instrumentación de apertura importante en flauta, mellotron y guitarras, que hacen un espacio delicado al sumar la voz acompañada también de guitarra, continuando luego con la integración del resto de los instrumentos en un tema bello y melódico coreado. “No longer human”, o no más humano, casi enlazado al anterior aunque de distintas características sonoras, se siente más oscuro, lento y de tramos cambiantes pero conservando la homogeneidad, cierra en un muy buen final instrumental. “Domes”, bello etéreo y de efectos sonoros, inicia en una modalidad musical que rota y despliega el instrumental sonoro, flauta, guitarra, lírica y variada percusión con un sutil cierre. “Gion monastery” -Gion es un pueblo de Kioto, Japón, famoso por su barrio de geishas- es un maravilloso instrumental de destacada base sonora en diferentes instancias motivados por los fraseos de la guitarra. “Elegy for Kyouko” constituye un lamento por la pérdida de los seres queridos, es el tema de mayores matices progresivos y más destacado del álbum a mi gusto, de carácter melancólico, bella melodía y vocalización en la lírica, sutiles instrumentales y coro femenino, de tramos suaves y rockers desplegados por la instrumentación y un brillante final donde la maravillosa voz de Anna impregna aún de mayor belleza al tema, favorito. “Yosomono”, que en la traducción significa forastero o extraño, relata a un individuo que se ve confrontado con la necesidad de adaptarse a un ambiente extraño, comienza en los sonidos de la guitarra clásica y flauta, poético en voz, luego en guitarra eléctrica que hace lugar a la suma de la instrumentación y energiza hacia el cierra que diluye delicadamente en el final de la obra.


El artwork de portada pertenece al clásico artista japonés Katsushika Hokusai, pintor y grabador, cuya historia tiene una entrada en otra página de este blog, con una de sus pinturas, “The witch Onibaba”, o la bruja de Onibaba, imagen que representa a un demonio femenino que mataba niños para luego devorarlos, es una leyenda que se relaciona con el budismo, una obra creada en el año 1830, y cerrando el análisis total de la obra procedo a ponerle la tapa a la olla.