lunes, 23 de abril de 2018

Charlie Cawood, “The Divine Abstract”

La música progresiva es popularmente conocida con el término “rock progresivo”, es válido y algunas personas escuchan sólo esa rama de la progresión, sin embargo el universo va mucho más allá desbordando estos límites, porque justamente, el límite es algo que no existe dentro de este contexto ya que podemos escuchar muchos estilos amalgamados, fusionados, o desarrollados dentro de un ámbito sonoro experimental, lo que hace que a mi criterio le quepa la denominación de “progresión”, en esta página vamos a explorar uno de esos ejemplos con Charlie Cawood, un músico profesional que demuestra como solista una maravillosa fase que personalmente desconocía y te presento.


Charlie Cawood es un músico londinense multifacético, multi-instrumentista convertido en profesional desde muy joven, su carrera se desarrolló como músico de sesión, compositor y arreglador, es productor, escritor, docente, en mi caso particular reconocido por ser parte de la banda de rock prog psicodélico Knifeworld, aunque dándole perspectiva a su universo musical descubro una vasta extensión ya que es el principal instrumentista de un ensamble coral clásico de voces femeninas llamado Mediaeval Baebes, también parte de las bandas Tonochrome, My Tricksy Spirit y otras, participante de numerosos proyectos musicales y periodísticos algunos con los que continúa actualmente.


“The Divine Abstract” editado en el pasado año 2017, es el álbum debut de su proyecto solista, de un magnetismo atrapante, que nos alucina mediante sonidos sinfónicos, folk, amalgamados con estilo meditativo mediante las tendencias étnicas de India, China y Bali -tendencias en las que Charlie se introdujo mediante un circuito de músicos asiáticos- con un disco de características experimentales ya que cuenta con músicos invitados ejecutantes de instrumentaciones de música de cámara como trompa, violín, vibrafon, flautas, fagot, piano, clarinete, oboe, timbales, instrumentación étnica, acústicas, percusiones y minimoog, y más, lo que sumado a las hermosas composiciones adquiere en mi criterio un carácter de clásico sinfónico contemporáneo que fusiona el modernismo con la tradición de los sonidos en un armónico estilo, resultando una obra de una talentosa creatividad, brillante y personal.


La obra se desarrolla en doce temas, dos de ellos en forma de suites de fragmentos cortos en atmósferas continuas, abriendo “Shringara” -un término sánscrito que define al más intenso de los rasas (formas del arte indio) que corresponde al amor erótico- un tema de clima lógicamente oriental, de sonido indio en sitar, guitarra acústica y percusiones dan forma a una ágil, hermosa apertura. Continúa la primera suite que es la que da nombre al álbum, “The Divine Abstract” ésta consta de cuatro piezas, de formas musicales tersas, poéticas en oboe y cuerdas, hermosa melodía y una suma de instrumentación que modifica ritmos y climas en su trayecto manteniendo la atmósfera creada. La segunda suite, “Earth Dragon” se conforma de tres temas, que dentro de una orientación sonora étnica nos transporta al Lejano Oriente, hacia la tierra del dragón dentro de una reiminiscencia nipona con sutiles cambios de ritmos y melodías. “Garden of the Mind” es un maravilloso y sonoro jardín mental desarrollado en delicadas formas jazzeras debido a los sonidos que aporta el clarinete retomando en su final la ambientación japonesa mediante el bellísimo tema “The 32nd Parth”, concluyendo la obra con dos temas “In a Floating World”, ágil, hermoso, flotante y etéreo en flauta y guitarra y “Apotheosis” en la pieza culminante, claramente desprendida de su predecesora que suma instrumentación en diversas instancias sonoras para darle un magnífico marco al cierre.


Este es un maravilloso disco que expande la dimensión de la música progresiva que logra su complemento con el hermoso artwork de portada perteneciente al artista Mark Buckingham, una bella ilustración en forma de mandala, plena de colorido y diseño que invita a sumergirse en sus tonalidades e imágenes escondidas, complejas y simbólicas como comúnmente corresponde a las ilustraciones mandálicas, muy acorde con la obra, imagen tras la cual le pongo la tapa a la olla.