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viernes, 23 de junio de 2017

Nau Aletheia “Los misterios de Eleusis”

Llegando casi a la mitad del año y dando forma al listado de mis discos progresivos sobresalientes hay una obra que se perfila entre mis favoritas del año 2017 es la de la banda argentina Nau Aletheia, que personalmente en mi lista ya se encaramó entre los primeros lugares con sobradas razones ya que representa a la progresión argentina muy dignamente desde éste, su primer álbum con un disco extraordinario llamado “Los misterios de Eleusis”, en esta entrada entonces comento el aspecto mitológico, la música y el arte plástico que integran la obra, en ese orden.


Nau Aletheia es una banda conformada por músicos experimentados provenientes de formaciones argentinas del género como Bubu, Vade Retro, Canturbe y Áuryn, formada en el año 2014, habiendo realizado previamente bandas sonoras de cortometrajes y un EP anterior al lanzamiento de ésta, la obra completa, los músicos que la componen son: Alvar Llusá Damiani, violín y guitarras (Bubu, Vade Retro), Gabriel Herrera, teclados y guitarras (Canturbe), Juan Pablo Gonzalez, bajo y frettles, y Ezequiel Bonani, batería (Áuryn). Contando con los siguientes músicos invitados para la obra, Natalia Abate, flauta, Lucas Zampi, saxo, Emilio Ariza, flauta, Camila González, flauta, Adrián Foppiano, percusión, Lucas Misael Cuadras, oboe, Nicolás Ruggiero, clarinete, Tiziana Rocca, coros, Italo Antúnez, fagot y Guadalupe Hidalgo, voz.


Desde el título la obra nos introduce en un mundo de mitos y leyendas griegas ya que Eleusis -actualmente Elefsina- era una ciudad agrícola cercana a la antigua Atenas, estos “misterios” eran parte de los ritos de iniciación al culto a las diosas Deméter y Perséfone que se celebraban anualmente en Eleusis. El culto se centra en Deméter, diosa de la agricultura y la fertilidad, su hija Perséfone es secuestrada por Hades y al partir en su búsqueda descuida a la tierra provocando las heladas del invierno, trayendo luego con el regreso junto con su hija la regeneración de la vida en la tierra con la renovación de la primavera. Los misterios entonces celebraban el regreso de la riqueza a la tierra mediante ritos secretos donde se ingería una bebida alucinógena que producía una experiencia de transformación.

Haciendo la revisión de los misterios que se traducen en música, la obra consta de once temas que son compuestos y producidos por los músicos de Nau Aletheia en forma integral, tiene un carácter ecléctico donde se combinan diversos géneros desde el sinfónico prog, clásico contemporáneo, jazz, rock, tiene formas sonoras experimentales que le otorgan una complejidad muy particular a cada tema como a la obra en su totalidad, dentro de un ámbito donde se destacan el profesionalismo de los músicos que la ejecutan en forma muy ajustada en cada tramo. 


Hay ambientaciones oscuras que le otorgan una atmósfera melodramática como en “Nordenskjöld” que varía entre sones jazzeros y penumbras melodiosas, rotando y retomando los tramos en una fórmula que es notoria también en otros temas. “Infancia diamantina” contrasta con la apertura con formas diáfanas creadas por la flauta en una delicada melodía que luego integra la guitarra. Las formas rockeras hacen incursión en “Fotofobia”, hermoso tema que despliega vientos, piano y violín en una pieza de ricas variantes. Las pinceladas jazzeras de “La semana” se despliegan con saxo y violín que luego sorprenden girando a ritmos autóctonos en formas fusionadas. Hay un bello “Interludio” de 44 segundos que hacen las delicias en la simpleza del desarrollo en una guitarra previo a “Mates” que transita tanto por oscuridades como por tramos calmos para hacer lugar a continuación a la fresca ambientación marítima de “Y el verano dejó una brisa” donde guitarra y oboe despliegan un poema melancólico para una pieza a mi gusto muy lograda, distinta, logrando un contraste con la dinámica, rítmica agilidad de “Sangre de estatua”. “Infancia diamantina” tiene su extensión en este espacio donde se repite la pieza con el agregado del coro femenino que le otorga una gran delicadeza, hermoso. “Menocchio” en el cierre con el tema más extenso, donde despliega el barroco en guitarra y los vientos, flauta, oboe y fagot, luego rota la forma sonora con la entrada de la guitarra eléctrica y regresa acompañado en el canto en la lírica de la voz femenina, suma instrumentación y repite la fórmula sonora, a mi gusto muy destacados los instrumentos de viento y la voz de la cantante en un maravilloso redondeo de la obra. 


El excelente artwork de portada fue realizado por Enrique Rocca, un destacado artista plástico de la localidad de Quilmes, Buenos Aires, creador de obras que se inspiran mayormente en paisajes urbanos elaborados en acrílicos y técnicas mixtas, en este caso con una maravillosa composición acorde con la estética de la obra, cerrando el análisis de esta obra, tras lo cual le pongo la tapa a la olla.